A QUÉ COSTO LA MENTIRA, A QUÉ COSTO LA VERDAD

María F. Rodríguez Aguirrezabala[1]

Ema Quiñones Díaz1

Intruducción

A partir de la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) en el Uruguay, en setiembre del 2011, hubo toda una revolución en las prestaciones de Salud Mental: se incluyó la Psicoterapia dentro de las Instituciones tanto públicas como privadas. Esta novedad no resultó tal, ya en el 1919, en su artículo Nuevos Caminos de la Psicoterapia Psicoanalítica, Freud nos advirtió que, en algún momento, podría darse que el Estado sintiera la obligación de dar asistencia a las masas, lo que llevaría a un cambio en la técnica.

cuando suceda, se nos planteará la tarea de adecuar nuestra técnica a las nuevas condiciones. No dudo de que el acierto de nuestras hipótesis psicológicas impresionará también a las personas incultas, pero nos veremos precisados a buscar para nuestras doctrinas teóricas la expresión más simple e intuitiva… Pero cualquiera que sea la forma futura de esta psicoterapia para el pueblo, y no importa que elementos la constituyan finalmente, no cabe ninguna duda de que sus ingredientes más eficaces e importantes seguirán siendo los que ella tome del psicoanálisis riguroso, ajeno a todo partidismo.

Tal como lo plantea Freud tenemos que “adecuar nuestra técnica”, esto resulta un gran desafío, la variedad de demandas y patologías es amplia, con un tiempo acotado y preestablecido desde el SNIS. Nuestra experiencia en estos últimos años nos ha enseñado que el motivo de consulta es lo central a trabajar y el mismo es de carácter puntual o urgente. También hay excepciones, pero son las menos.

Sin perder su carácter psicoanalítico entendemos el abordaje como de objetivos limitados. La finalidad es que el paciente recupere su capacidad para resolver de una manera más o menos adecuada las situaciones conflictivas que debe enfrentar, lograr un mejor conocimiento de sí mismo, más allá del alivio sintomático.

Hemos observado que a pesar de lo breve que son estos, de que su costo es accesible, los pacientes abandonan los tratamientos o faltan con frecuencia. La posibilidad de “abandonar” ya es detectada en las entrevistas iniciales, no hay un auténtico compromiso o quizá se deba a que simplemente el médico les sugiere “que vean al psicólogo”, puede ser a instancias de los hijos –en los casos de los adultos mayores- o de los padres, pero no hay un pedido propio de ayuda en muchos casos. También podría ocurrir que se confunda la labor psicoterapéutica con la consulta médica, donde el paciente resuelve más o menos rápidamente su problema en unas consultas más espaciadas en el tiempo.

Viñeta Clínica

El caso sobre el cual vamos a reflexionar presenta una complejidad importante desde lo individual y lo familiar.

Juan es un adolescente de 17 años, que se encuentra cursando estudios secundarios con muy buen rendimiento, desea realizar estudios terciarios, para lo cual necesita el apoyo económico de los padres. Procedente de una ciudad alejada de Montevideo, planifica su estancia en la capital de una forma no acorde al nivel socio-económico de la familia. Sueña con tener un mono-ambiente, estudiar en una universidad privada, vestirse con ropa de “marca”.

La familia está compuesta por: el padre, la madre y un hermano menor. Los padres son empleados capacitados, trabajan mucho y tienen un mediano pasar económico.

Juan consulta a instancias de los padres, éstos “descubren” un mensaje en el celular que los alarma, no era de la novia, sino del novio. Los padres quieren que revea su comportamiento y cambie el “chip”. Pero esta situación no es nueva, en la infancia habían consultado porque “había que enderezar el árbol”, encontraban en Juan aspectos femeninos y les preocupaba que vivía en un mundo de fantasías. En esa época se pasaba por T.V. una serie “Hannah Montana” estrenada en el año 2006, dedicada al público juvenil, se trata, en la primer temporada de la doble vida de una actriz. Las distintas temporadas abarcan el crecimiento y pasaje por las diferentes etapas del desarrollo, hasta llegar a una etapa más madura, en la que debe enfrentarse con su “público” y revelar su verdadera identidad.

Juan recuerda a este personaje: “H. Montana era una joven cantante que de día llevaba una vida normal y corriente; se cambiaba de ropa, se ponía una peluca de noche y se transformaba en una superestrella, es re-ficticio”.

Se le muestra que lo de él es también una puesta en escena, es algo ficticio, que es como si fuesen dos personas.

Juan sigue hablando como si no escuchara: “Si, tenía que ocultar su vida rica y exitosa, hasta que un día se reveló y contó la verdad”. Se le señala entonces que es cómo lo tiene que hacer él.

Según Kernberg (1975), “los rasgos sobresalientes de las personalidades narcisistas son la grandiosidad, la exagerada centralización en sí mismo y una notable falta de interés y empatía hacia los demás, no obstante la avidez con que buscan su tributo y adminaración”.

Durante mucho tiempo Juan trató de complacer a sus padres, pero en este momento “quiere hacer algo”. Este hacer por él, implica “vivir su vida”, lo que tiene un costo muy elevado: los padres no aceptan su homosexualidad, y la manipulación es a través de lo económico. La manipulación es la forma que tiene esta familia de vincularse: unos amenazando, otros ocultando. También Juan trató de hacerlo con la terapeuta, buscando una aliada para hacerle creer a los padres que estaba dispuesto a cambiar, o sea “mantener la mentira”. Al no lograrlo empezó a evaluar el “costo” de decir la verdad.

Estamos hablando de dos economías: la economía afectiva tiene valor relativo para los integrantes del grupo familiar: pareciera que no es considerado el sufrimiento de los otros; y la economía “material”. Juan no trasmite sufrimiento, sino preocupación por perder el sostén económico-material y no poder vivir de acuerdo a ese mundo fantástico de las estrellas. Él mismo se presenta como una estrella: bien vestido, es campeón de natación, con un desarrollo muscular notorio, con una linda novia, necesita que lo miren y admiren. Esto lo logra, excepto la mirada de sus padres, que ven solamente un ser “al que hay que cambiar el chip”, si no lo cambia, no será un profesional exitoso, se les “haría muy sacrificado sacar un peso del bolsillo” para mantenerlo. Lo más grave para Juan es hacerse el bolsito cuando cumpla 18 años e irse de la casa, no importa lo que sientan los padres.

Tal como refiere Kernberg (1975), las relaciones que establecen estos pacientes “con otras personas son netamente explotadoras y parasitarias. Es como si sintieran tener derecho a controlar y poseer a los demás y a explotarlos sin culpa. Detrás de una fachada de encanto y simpatía se llega a percibir su naturaleza fría y despiadada”.

Los padres piden una entrevista. La misma se desarrolló en un clima de tirantez, el padre actuó en forma agresiva tanto hacia el hijo como hacia la terapeuta, gritando: “ya no le va a venir todo de arriba, la homosexualidad es un degeneramiento de la humanidad, le dimos la oportunidad de venir acá para revertir esa situación, pero Uds. fomentan estas cosas”. La madre se mantuvo en silencio, apoyando-apro bando a su marido, quien se va de la entrevista bruscamente.

Ante la violencia del padre, Juan, lo describe como “cerrado, tozudo, terco”, se rearma, dice “es como que estoy en la cuerda floja: si camino y miro para un lado me caigo porque están mis padres; si camino y miro para el otro lado también me caigo porque está Pedro, entonces sigo para adelante para no caer en la depresión”. Para nuestro paciente “el venir acá” tiene que ver con el fingir, para convencer-convencerse de que puede salirse con la suya. “Veo un camino solitario – dice – pero voy a llegar a la meta, aguantando, ganar por cansancio; voy a seguir persistiendo hasta que las cosas se encaminen”.

Se puede decir que en este grupo familiar todos tienen su verdad, nadie va a cambiar, cada uno se atrinchera en su mentira: los padres pretendiendo ocultar la homosexualidad del hijo ante la sociedad y el hijo aparentando una “heterosexualidad” con la que podrá cumplir sus metas. O sea que la desmentida es el mecanismo principal que opera en esta familia. Para estos padres ha sido muy traumatizante saber de la “anormalidad” de Juan desde la infancia. El padre había profetizado: “te va a ir muy mal, en el trabajo no es lo mismo, vas a ser el brisco del pueblo, te vas tener que ir, nosotros queremos tu felicidad, no vas a poder ser feliz. En mi familia yo no lo acepto”. Parecería que se tiene la creencia que la homosexualidad acarrea infelicidad, vergüenza, es una inmoralidad propia de otros siglos, que se puede anular por decreto y mantener a su vez oculta bajo el ropaje de una pseudomasculinidad. Luego de esta explosiva entrevista, el tema desapareció de escena, al decir de Juan “no meto más el dedo en la herida, no me conviene”.

Tal como planifica las cosas, con frialdad, calculando las ventajas que puede obtener, sin angustiarse, vuelve al principio: cómo hacer para lograr sus objetivos con el mínimo esfuerzo, como dice él: “que le venga todo de arriba”. El problema de éste tipo de pacientes es que viven de una forma que no importan los medios para concretar sus fantasías grandiosas, de ahí que asumen riesgos muchas veces, con tal de mantener el equilibrio narcisista “caminando en la cuerda floja”, tal como lo describiera.

Juan tiene una decepción amorosa con Pedro, inmediatamente inicia una relación con una chica. Nunca habló acerca de su sexualidad, solamente dijo que se sentía bien con los hombres, no tuvo relaciones sexuales con muchachas. Este giro que toma su vida es parte del seguir adelante, hacia sus metas, sus objetivos, que no deja de ser una puesta en escena: sigue manteniendo una doble vida.

Tiene la convicción de que de esta forma todos creerán que cambió. Queda claro que uno de los mecanismos utilizados por este paciente es la Identificación Proyectiva, se relaciona con los otros como si se tratara de sí mismo, presionando para que actúen de acuerdo a su conveniencia o sea, para que representen el papel conveniente.

En la transferencia lo predominante era la búsqueda de un cómplice que le permitiera justificar que realmente “iba por buen camino” y lo aprobara. Contratransferencialmente, generó una alerta permanente lo que llevaba a pensar cuidadosamente cada intervención. Evitando de esta forma que hiciera actuar al terapeuta.

 

Conclusiones

Dado lo brevísimo del tiempo que se pudo trabajar (ocho sesiones) nos quedaron muchas interrogantes. Los padres interrumpieron el tratamiento, argumentando “razones económicas”.

No preguntamos cuál es la dinámica familiar que hizo que Juan quedara atrapado en ese lugar. No sabemos de la historia familiar, apenas sabemos algo de Juan.

Obtienen beneficios terapéuticos pueden lograr estos pacientes? Es la técnica lo que debemos cambiar? O es el mundo contemporáneo que cambió?

Citando a Cwaigenbaum y Hoffnung (2016), “los tiempos de la reflexión y el procesamiento de los afectos ceden terreno a los tiempos breves y la intensidad del impacto y la actuación…Sentimos que la teoría es orientadora de la clínica pero que debemos reinventar nuevas formas de entender los psíquico y a la vez redefinirnos como psicoterapeutas”.

Referências

Cwaigenbaum, D.; Hoffnung, M. (2016). Intervenciones psicoterapéuticas en el marco del programa de salud mental del Uruguay. Tres años de experiencia. Revista de Psicoterapia Psicoanalitica, v. 9, n. 2, p. 27-38.

Freud, S. (1988). Tres ensayos de teoría sexual. In: _____. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado en 1905).

Freud, S. (1988). Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci. In: _____. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado en 1910).

Freud, S. (1988). Introducción al narcisismo. In: _____. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado en 1914).

Freud, S. (1988). Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina. In: _____. Obras completas. In: _____. Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado en 1920).

Morató, R. (2007). Personalidades narcisistas. Revista Relaciones, n. 276, p. 6-7.

Kernberg, O. (1975). Desordenes fronterizos y narcisismo patológico. Buenos Aires: Paidós.

[1] Miembro de AUDEPP