NUEVAS METÁFORAS

Irina Ripoll Zahn[1]

 

Para pensar y tratar los casos en que se estime conveniente, se recurre a algunos aportes de Jacques Lacan como alternativa a la interpretación, herramienta prínceps del psicoanálisis clásico. Se profundiza especialmente en el acting out, al que el citado autor distingue del pasaje al acto. Cuándo la angustia es simbolizable y cuándo no.

En sentido amplio, deseo contextualizar el presente trabajo en el marco de las actuales sociedades globales en que vivimos y sus características. Coincido con Z. Bauman, sociólogo, quien introduce el concepto de modernidad tardía o líquida. En un sentido más restringido, entiendo que entre los efectos que esto tiene sobre el sujeto, observo una cultura hedonista, narcisista, con escasa tolerancia a las frustraciones y a la diversidad. La aspiración a la satisfacción inmediata está a la orden del día, asimilable a lo que Freud designó proceso primario.

Tatuajes con la inscripción Carpe Diem, nombres de hijos o padres ausentes. Amor “líquido” que protege del riesgo de ataduras, que conlleva cierto “malestar en la cultura” y una suerte de sensación de vacío e incertidumbre. El dolor del fracaso de un compromiso afectivo parece que podría ser aún mayor, o hasta humillante. En ocasiones advierto falta de compromiso con el estudio, con el trabajo, en el marco de un sentimiento de “no future”.

Nuevas presentaciones del síntoma, nuevas metáforas, constituyen un desafío para quienes trabajamos en psicoterapia psicoanalítica. Por mencionar algunos: actings variados, como ser los cortes, pasajes al acto de diferente gravedad, como ser los IAE (intentos de autoeliminación), bullying…O sencillamente cuando faltan las palabras, insumo clave en el encuadre psicoanalítico, constituyen situaciones que con creciente frecuencia se presentan en nuestra clínica.

En todos los casos, luego de las primeras entrevistas, proponemos al paciente la regla fundamental y demás aspectos de ese fondo estable que hace al encuadre. A continuación, en ocasiones el paciente no habla, en el mejor de los casos pide que se le ayude, alegando que no sabe cómo empezar. Desconcierto ante lo que le pedimos? Otras veces tan solo nos mira…Una mirada silenciosa que sin duda transmite un sufrimiento: el que lo trajo. La asociación libre no es sencilla, y de libre tiene poco, más bien está influida por el determinismo psíquico. Cuando faltan las palabras…quizás podamos asociarlo a alguna de las gamas del acto. A modo de ejemplo, un hombre que agrede a su mujer, quizás porque no puede decirle que la quiere, en su lugar, le pega. Actúa. Otra práctica que se ha hecho frecuente, sobre todo entre los más jóvenes, llamada “cutting” (en inglés, cut = cortar), que se trata de realizarse cortes superficiales (en algunos casos no tanto) sobre la piel, por lo general en la zona de los antebrazos y las piernas. Esta modalidad autodestructiva deja en la piel marcas, cicatrices, testimonio silencioso de sentimientos de profundo dolor y malestar. Podríamos decir angustia, algo del orden de lo real, a veces del real.

En el Seminario sobre la Angustia Lacan formula la relación de la angustia con el deseo del Otro. Nombra Otro al inconsciente, pues para nosotros éste implica ajenidad. Además ese inconsciente vino del campo del otro; estaría conformado por pedazos de palabras del otro, pues para Lacan aquel es del orden del simbólico. La angustia sería la vía de salida de la inhibición. El sujeto sale actuando, y no pensando. En este sentido el autor es poco optimista ante la interpretación o prohibición del acting. Para él se trata de lo que pasa en el acto, se trata de la clínica del acto. Y el afecto por el que nos vemos llevados es la angustia. De todas las señales, la de la angustia es la única que no engaña.

Lacan remite al texto de Freud, señalando que inhibición, síntoma y angustia no están en el mismo nivel, no tienen el mismo contexto, están en dimensiones diferentes.

La inhibición está en la dimensión del movimiento, en el sentido más amplio del término. Lacan entiende que Freud, en lo que respecta a la inhibición, solo puede hablar de la locomoción. El autor agrega que el movimiento existe, al menos metafóricamente, en toda función, aunque no sea locomotriz. Entonces, en la inhibición se trata de la detención del movimiento. Lacan traza un eje de coordenadas, colocando en el eje horizontal la noción de dificultad y en el vertical la del movimiento. Nuestros pacientes cuando nos hablan de sus inhibiciones, nos hablan de sus impedimentos, y estar impedido es un síntoma. Etimológicamente, impedicare significa caer en la trampa. Implica que impide no a la función, sino al sujeto. Por ello Lacan pone impedimento en la misma columna que el síntoma. La trampa en cuestión es la captura narcisista. En último término, el falo permanece investido autoeróticamente. Es decir, la trampa consiste en que el sujeto se ha dejado atrapar por el camino de su propia imagen, la imagen especular es la imagen de sí mismo. El sujeto trata de cuidar la imagen de sí mismo, para no ser humillado. En un caso así, en lugar de ser vacío el falo, la imagen propia pasa a ser el falo. En algún registro el sujeto siente que su mera presencia debería bastar. Pero en el reverso, encontramos una gran fragilidad narcisista, baja autoestima, que conlleva una baja tolerancia a las frustraciones, un monto elevado de aspectos persecutorios, y demás signos y síntomas ya conocidos. El hecho de que el falo deba ocupar un vacío, una ausencia, lleva a Lacan a negativizar el falo, poniéndole un signo de menos delante. Viene a ser lo que no se tiene.

Lacan dirá que lo insoportable es la detumescencia del falo, es decir cuando cae. Esto lo observamos en aquellos pacientes que todo el tiempo quieren estar “arriba”, y esto no es posible. La vida se compone de la alternancia de diversos estados, situaciones, acciones. Es preciso para el paciente, aceptar por ejemplo, que haya docentes que no le “gustan”, materias que no le gustan, etapas a transitar, interponer una estructura de demora necesaria para lograr objetivos de más largo alcance que lo inmediato.

Esto aún sucede en el terreno del síntoma, que se presenta con nuevas metáforas. Lacan completa la fila horizontal de inhibición, impedimento, con esa forma ligera de angustia que llama embarazo. Cuando el sujeto ya no sabe qué hacer con él mismo, se esconde, busca detrás de qué esconderse.

En la otra dimensión, la del movimiento, después de la inhibición, Lacan coloca a la emoción, la que etimológicamente refiere al movimiento, que se descarga. Luego de una extensa argumentación, Lacan agrega la turbación equiparándola, en el sentido de Bloch y von Wartburg, a conmover para colocarla en el tercer lugar, para significar la inhibición en la vertiente del movimiento.

Lacan descarta que la angustia sea una emoción, dirá que es un afecto y colocará en los dos lugares que quedan vacíos el acting out y el pasaje al acto.

Es por el lado de la angustia que lo real se hace presente como un estado afectivo. La angustia busca la simbolización? Los cortes, en tanto actuaciones, podrían evitarse com la puesta en palabras del conflicto que no puede simbolizar el paciente? Quizás, en algunos casos. Para aquellos que no, Lacan, nos propone que en la repetición del acting out más que una falta de pensamiento, hay algo del orden de la palabra o de la imagen que no encuentra el lugar apropiado. Así, el sujeto encajará su fantasma en la transferencia. Pues no todo se puede pensar o decir, y será la transferencia la que, en todo caso, hará funcionar el tratamiento.

Pensando en aquellos pacientes que se sienten vacíos, apáticos, sin motivación, que no logran dar sentido a sus vidas, Freud sostiene que el deseo es el motor del aparato psíquico. Para ir a la etiología de los signos y síntomas mencionados, quizás sea pertinente tener en cuenta algunos conceptos de Lacan. A saber, el sujeto deseante se estructura en torno a la falta. El yo se construye desde afuera, a través de una confluencia de imágenes y de trazos significantes, con el sentido que les da el otro. Es decir lo que viene desde afuera es clave en este autor, ya que el yo se forma en el espejo de la mirada de la madre, siendo del registro imaginario. También el “significante del nombre del padre” sería un organizador del campo simbólico que viene del discurso de sus mayores. A los efectos aclarativos, el significante hace las veces de la representación para Freud. Metáfora es el surgimiento en una cadena de significantes de un significante llegado desde otra cadena que produce un efecto de sentido; es sustituir un elemento por otro.

En el marco de las nuevas metáforas que se traducen en una sintomatología creciente en número, consideremos la diferencia que establece Lacan entre el pasaje al acto y el acting out. El primero sería una modalidad del acto mediante la cual la estructura subjetiva ya no es la misma después del mismo. El segundo conlleva la repetición, se trata de una escena que el individuo monta transferencialmente para otro. El sujeto repite, se re-pide…una interpretación, pues para Lacan ésta hace corte en la repetición. Por tanto, agieren, actuar, puesta en acto, puesta en escena, es distinto de pasaje al acto, pues éste implica una resolución subjetiva que produce una modificación. Lacan no inhibe la tendencia a las actuaciones, ni se apura por interpretarlas. El pasaje al acto puede ser cualquier acto, dar un sí en el registro civil, decidir llevar adelante un embarazo, el cachetazo de Dora al Sr. K, terminar un análisis, incluso la muerte.

Se trata de una modalidad del acto mediante la cual la estructura subjetiva ya no será la misma después del pasaje al acto. Tiene que ver con algo de lo inconsciente en juego. Por tanto, el pasaje al acto en Lacan es resolutivo, en tanto marca un antes y un después. El sujeto ya no será el mismo, su vida cambió. Hay algo del orden de la repetición que se rompe.

En la medida que para Lacan no hay un adentro y un afuera, podríamos pensar al cuerpo propio, y sobre todo su superficie, como un sitio del que pueden partir simultáneamente percepciones internas y externas tal como las entenderíamos desde otros autores, como Freud.

El acting out es para la Lacan una conducta del sujeto que apunta a una mostración. El acento demostrativo de todo acting out, su orientación hacia el Otro, debe ser destacado para este autor. Y lo que se muestra, se muestra esencialmente como distinto de lo que es. Por ello, sería interpretable. Pero una de las dificultades que nos sale al paso, podría ser a modo de hipótesis, que algunos síntomas encuentran su etiología allí donde algo de lo erótico quedó forcluido (Verwerfung), porque no se inscribió ni en registro simbólico, ni en el imaginario, sería del registro del real. Y eso no se puede descifrar como lo que fue reprimido.

La angustia está presente en el yo, nos deja frente al narcisismo. Esto va bien con la libido que luego de su retorno sobre el yo (Narcisismo secundario) no encuentra el camino de vuelta hacia los objetos. Al decir de Freud, cuando el vino se convierte en vinagre. Bleuler sostenía que si se le quita a la introversión el erotismo, resulta el autismo.

El trauma infantil, no recordado en la vida adulta, aparece como acto, y en eso consiste la repetición. Para Lacan la repetición reproduce un encuentro fallido con lo real, por no poder entrar al campo de los significantes. La repetición traumática tiene la función económica de rememorar la angustia que faltó, cuando debía haber funcionado como defensa contra lo real. La repetición de lo real se presenta como una resistencia a la rememoración, por lo tanto como resistencia a la asociación libre y al método del psicoanálisis.

Volviendo al acting out, Lacan combina el mostrar, o demostrar con el deseo, para aislar un deseo cuya esencia es mostrarse como otro, y sin embargo, haciendo esto se designa de este modo. El acting out es un síntoma para Lacan, en tanto el síntoma también se muestra como distinto de lo que es. La diferencia estaría en que el síntoma se basta a sí mismo, mientras que el acting out necesita de nosotros, por ejemplo, los analistas. El acting out es el esbozo de la transferencia, es un llamado al Otro. Se ofrece a la interpretación, y para ello se necesita la transferencia, o sea la introducción del Otro. Según Lacan, lo que importa de lo que podamos interpretar es el resto. El objeto a es ese resto, algo. El objeto a simboliza en la cadena significante lo que está perdido, lo que se pierde para la significación. El a sería ese resto que está “entre” el sujeto barrado en relación al Otro. En ese encuentro se va a producir como resto algo que queda en un terreno que no se sabe de quién es. El objeto causa del deseo es la falta, se encarna en cualquier cosa. El Otro, que en ocasiones es encarnado en el analista, pero que en última instancia es el inconsciente. Según Lacan, el neurótico, por ejemplo, tiene una dificultad en cuanto a qué hacer con el deseo. Habría un congelamiento del deseo, no encuentra qué desear o un no poder hacer con el deseo. Son posiciones de dificultad. Algo complica su desear y ser deseado. Allí pueden aparecer las actuaciones en tanto mostraciones de alguien que reclama ser deseado. En el seminario sobre la transferencia Lacan sostiene que allí donde nada puede dar respuestas se construye un mito. Entonces, existiría un encuentro, un giro de construcción del campo de la subjetividad, que al encontrarse con el Otro, por momentos el analista, es encarnado en alguien omnipotente. Por analogía transferencial, recordemos que para Lacan la omnipotencia no es del niño, sino del adulto. Entonces, habría allí un encuentro fallido, porque el otro no tiene las respuestas a sus preguntas vitales.

Para finalizar, entiendo que Lacan abre una alternativa al método del psicoanálisis clásico para tratar con algunas de las presentaciones que metaforizan los síntomas que se presentan en forma creciente en la clínica actual. El autor combina dos términos, en principio, antagónicos, a saber, el acto y la clínica, formulando la “clínica del acto”.

Referências

 

Bauman, Z. (2013). La cultura en el mundo de la modernidad liquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Lacan, J. (2003). El seminario de Jacques Lacan. Libro 8. La transferencia. Texto estabelecido por Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paidós. (Original publicado em 1960-1961).

Lacan, J. (2006). El seminario de Jacques Lacan. Libro 10. La angustia. Texto establecido por Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paidós. (Original publicado em 1962-1963).

Freud, S. (1992). Inhibición, síntoma y angustia. In: _____. Obras completas de Sigmund. Freud (Vol. 20). Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado em 1925-1926).

Nasio, J.-D. (2014). Cómo trabaja un psicoanalista. Buenos Aires: Paidós.

Saadoun, Z. (2012). Cien cicatrices. Montevideo: Sudamericana.

[1] Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Sociedad: AUDEPP País: Uruguay Correo electrónico: irina.ripoll@adinet.com.uy